A menudo, nos encontramos con preguntas o declaraciones que surgen de opiniones radicales generadas en gran parte por la falta de información, a la cual prefiero calificar como “ignorancia etiológica" cuyas raíces se alimentan de la ecolalia popular.
No es mi intención ofender a nadie, pero es imperativo defender la información veraz en un mundo donde las noticias se divulgan sin verificar sus fuentes de origen.
Entonces, ¿de dónde surgen preguntas sobre la defunción de tecnologías, métodos y otras entidades? Estas preguntas se generan a menudo como una necesidad de "tener una opinión", lo cual es en parte saludable para establecer debates. Siendo así, ¡aquí va esta!
¿Está agonizando la radio? Mi respuesta inmediata es que la radio siempre ha estado muerta para quien no la conoce.
Diseño grafico de Jorge Guillén
La radio no es un formato; ella es, sin lugar a dudas, una fuente de episodios en donde el oyente es sorprendido a menudo por canciones que evocan un recuerdo. Si dejamos a un lado por un momento que estas canciones fueron o aún son seleccionadas por criterios e intereses comerciales, entonces estamos dispuestos a la afirmación de que todo aquello que no se anticipa tiene la facultad de mover nuestras emociones, bien sea de manera grata y a veces no tan grata.
Algunos no estarán de acuerdo con lo antes expuesto en defensa de las hoy conocidas "playlists", en las cuales sus creadores escogen los temas que quieren escuchar de acuerdo a sus gustos, y esto en realidad es un oficio loable en un entorno de audiencia privada. Entonces surge de inmediato la propuesta de la generación de un "playlist" democrático en un entorno social en donde se consideran criterios fundamentados en la preferencia musical de otros.
Siendo así y con relacion a lo anterior, crear una lista de canciones inclusiva en donde se tome en consideración a otros en un entorno social sería realmente democrático y socialmente estimulante . Surge la pregunta: ¿Qué es entonces una "playlist inclusiva"? Y aquí la respuesta será del agrado de muchos y desaprobada por algunos cuantos.
Una "playlist inclusiva" es un proceso de recopilación de temas para ser escuchados en una reunión, fiesta o eventos similares donde se tome en consideración a los invitados, creando la lista basada en un promedio equitativo con el siguiente criterio promedial:
Edad
Nacionalidad
Religion
Identidad cultural
De esta manera, podríamos complacer y halagar a los presentes, haciendo de nuestro evento social una experiencia estimulante que conecta y establece emociones al permitir dejar un impacto emocional relacionado con el momento.
Esto es hacer "radio en la palma de tu mano ", donde puedes realmente promover experiencias gratas usando tu dispositivo móvil y autoproclamarte como un "DJ Democratico"
No me opongo al progreso y admito que las conocidas "playlists"son una evolución de los formatos análogos, como el uso de las grabaciones en cintas magnéticas "cassettes" con las cuales solíamos lucirnos con mezclas creativas usando nuestros recursos análogos y avanzados para la época.
Me siento afortunado por mi ímpetu en defensa de la radio como concepto, habiendo adoptado al mismo tiempo los formatos digitales hoy disponibles. La nostalgia al recordar la radio del ayer es inevitable al evocar cómo la radio nos deleitaba con canciones, a veces en circunstancias íntimas y románticas muy apropiadas 😏. Entonces, desde luego, la radio ha evolucionado.
La radio de hoy es el resultado de un proceso evolutivo inevitable para convertirse en un hecho cultural, más allá de su historia y legado. Esta, la radio, cuenta con los recursos tecnológicos del presente, lo cual permite mantenerse vigente, quizás con menos popularidad, pero con una audiencia calificada que siempre está dispuesta a la preservación del acervo cultural que nos enriquece.
Mi amor por la radio me incita a su defensa y preservación. En mis años de adolescencia tuve la fortuna de ser protegido e inspirado por luminarias de este género en mi oriunda Venezuela, tales como Jorge Mateus (Radio Continente), Ángel Brito (Emisora Cultural de Caracas) y Rómulo Calderón Torres (Radio Tropical). Con ellos aprendí gran parte del oficio sin pretensiones profesionales.
Hoy día, mantengo viva mi pasión por la radio creando así un buen número de estaciones en línea cubriendo varios géneros, desde música clásica hasta la picosa y divertida Radio Perolito, la cual nació de un ímpetu bromista de juventud.
Te invito a que le des una oportunidad a la radio, para que esta se convierta en un medio que te saque de tu rutina operacional y le des oportunidad de reconocimiento a artistas emergentes que a menudo son opacados por formatos de distribución musical controlados por corporaciones con intereses meramente lucrativos.
Concluimos que la radio vive en el corazón de todo aquel que vibra con la emoción de las anécdotas y de los recuerdos.
Escrito humanamente sin la asistencia de la Inteligencia Artificial